El servicio de Internet en la biblioteca pública
Artículo publicado en Boletín de la
AABADOM, enero-junio 2003, n. 1-2, p. 53-55.
José Antonio Merlo Vega (Universidad de
Salamanca)
Introducción
Los días 28 y 29 de marzo de 2003 se celebró en Oviedo el curso «El servicio de
Internet en la biblioteca pública», que fue organizado por AABADOM e impartido por José
Antonio Merlo Vega, profesor del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la
Universidad de Salamanca. En los siguientes párrafos se realiza un resumen de los
contenidos explicados a lo largo de dicho curso.
Aplicaciones de Internet en las bibliotecas públicas
Los usos de Internet en una biblioteca pública pueden clasificarse en cuatro grandes
bloques: aplicaciones en el desarrollo de las colecciones, aplicaciones en la
organización de los fondos, aplicaciones en la difusión de la colección y aplicaciones
en la actividad profesional. El primer grupo reúne las distintas utilidades que Internet
presenta para seleccionar y adquirir colecciones, tales como la obtención de información
editorial, los servicios de actualización bibliográfica, la compra electrónica o el
acceso a publicaciones electrónicas. En cuanto al segundo bloque de aplicaciones, en este
caso hay que referirse a los diferentes recursos que Internet ofrece para el procesamiento
de los fondos: consulta de catálogos, listas de encabezamientos, clasificaciones,
formatos bibliográficos, control de autoridades, etc. En tercer lugar, Internet también
es útil para la difusión de la colección, entendiendo esta idea tanto en sentido
estricto (recursos propios de la biblioteca), como en sentido amplio (recursos a los que
puede acceder la biblioteca). En este apartado habría que incluir los productos y
servicios clásicos que las bibliotecas ofrecen para la difusión de su colección
(préstamo, información de novedades, guías de lectura, etc.), que también se
desarrollan a través de Internet, pero a los que hay que sumar lo relativo al acceso a
colecciones externas: selección de recursos, uso de colecciones de referencia en línea,
etc. Por último, hay que destacar que Internet es una gran herramienta para el desarrollo
profesional, ya que desde la red se puede contactar con compañeros, se pueden consultar
boletines informativos y revistas especializadas en biblioteconomía, se pueden obtener
informes profesionales y otras aplicaciones similares. Los distintos usos de Internet para
el trabajo bibliotecario, con ejemplos de cada uno de ellos pueden ser consultados en la
página web http://exlibris.usal.es/merlo/escritos/aplica.htm.
Internet en la biblioteca pública
El primer aspecto que se debe contemplar a la hora de poner en marcha el servicio de
Internet en una biblioteca pública es cómo se va a organizar el mismo. Para ello habrá
que disponer de una serie de equipos, de programas necesarios para el correcto
funcionamiento del servicio, de una infraestructura y mobiliario adecuados, de una
conexión estable y de un servidor que ofrezca la salida a Internet. Todos estos aspectos
presentan distintas opciones que la biblioteca debe sopesar en función de sus usuarios,
necesidades, presupuestos y espacios.
Una cuestión esencial es el control del servicio. Será necesaria una normativa clara,
que sirva como manual de procedimiento ante cualquier problema que pueda surgir. Se pueden
resumir en los siguientes puntos los aspectos que debe recoger una normativa del uso del
servicio de Internet en una biblioteca:
- Usuarios: la tendencia es limitar el uso a quienes poseen carnet de la biblioteca,
aunque hay bibliotecas que no restringen el servicio; el servicio se presta a adultos y a
usuarios infantiles, aunque para los menores de 13 años algunas bibliotecas piden
autorización de los padres o tutores; también hay bibliotecas que sólo ofrecen el
servicio a los adultos; es habitual limitar el acceso a una/dos personas por puesto.
- Reservas y control: se emplean formularios para anotar las reservas, que suelen
consistir en plantillas semanales o impresos personales con la identificación y teléfono
de contacto del usuario; el teléfono y la reserva presencial son los dos sistemas más
comunes; el personal lleva el control desde el mostrador, en muchos casos previa entrega
del carnet; el usuario sólo podrá reservar con su carnet; algunas bibliotecas emplean
programas de control de tiempo para avisar al usuario; el horario del servicio suele ser
el mismo que el de la biblioteca; se limita el tiempo diario de consulta a 30/45/60
minutos; se suele limitar la consulta semanal a dos horas no consecutivas; es habitual
contar con un ordenador para consultas rápidas, en el cual los turnos son cada 10/15
minutos y para el que no se suele necesitar reserva ni identificación; las reservas
suelen realizarse el mismo día o un día antes. Algunas bibliotecas permiten reservar con
una semana de antelación; el retraso de 5/10/15 minutos supone la pérdida de la reserva.
- Precios: la tendencia es ofrecer un uso gratuito del servicio; se cobran los
disquetes (60 céntimos) y la información impresa (3/5/6 céntimos).
- Servicios, informaciones y restricciones: por lo general, sólo se pueden utilizar
los servicios de Internet a los que se acceda a través de web (incluido correo
electrónico y descargas de ficheros); es habitual restringir el acceso a juegos en red y
los chats; se prohíbe la modificación de la configuración de los equipos y también
apagarlos; no se suele limitar el acceso a ningún contenido y, cuando esto se hace, en
pocas ocasiones se emplean programas de filtrado; en estos casos siempre se trata de
páginas pornográficas, xenófobas, etc. se prohíbe el uso de programas, disquetes o
CD-ROM del usuario; la mayoría de las bibliotecas se reservan el derecho de dar por
finalizada una sesión si se considera oportuno.
- Aspectos generales: se habilitan espacios concretos para los puestos de acceso a
Internet; si se dispone de sala de ordenadores (mediateca, ofimática, multimedia, etc.),
éste suele ser el lugar desde el que se accede a Internet; se suelen realizar folletos en
los que se explica el uso del servicio y su normativa; es habitual disponer de
información impresa o telemática con guías informativas sobre cómo funciona Internet y
selecciones de recursos de utilidad para los usuarios; es frecuente la organización de
cursos de formación de usuarios para el uso de este servicio; se suele indicar que el
usuario se debe comprometer a respetar la legislación; es habitual que las bibliotecas se
eximan de la responsabilidad de la información no elaborada por la misma.
El web de la biblioteca pública
Los contenidos del web de una biblioteca pública pueden distribuirse en tres grandes
bloques: información sobre la biblioteca, información sobre la comunidad y recursos
externos. En cuanto a la información que una biblioteca debe ofrecer en Internet sobre
sí misma habría que incluir datos como los siguientes: localización y acceso a la
biblioteca, puntos de servicio, horarios, personal, datos sobre la biblioteca y el
edificio, reglamento bibliotecario, documentación informativa, preguntas más frecuentes,
servicios, secciones y colecciones. La información relativa a la comunidad es importante,
ya que la biblioteca pública debe ejercer firmemente su función informativa de cara a
los ciudadanos para los que trabaja, en este sentido sería conveniente incluir desde el
web de la biblioteca pública información sobre las instituciones y asociaciones de la
localidad; guías sobre la ciudad, comarca, provincia o región (turismo, economía,
servicios, callejeros, etc.); acceso a recursos locales, páginas personales de usuarios y
vecinos y cualquier otra información que se considere de interés y que afecte a la
comunidad.
Los recursos externos serán una gran fuente de información para los usuarios de la
biblioteca. Por una parte, habría que incluir una selección de servicios de interés
para los usuarios: noticias, traductores, diccionarios, buscadores, mensajes a móviles,
correos gratuitos y otros de carácter similar. Por otra parte, es habitual que los
usuarios empleen las páginas de la biblioteca como medio para acceder a las informaciones
que sean de su interés. Por ese motivo es necesario que se realice una selección de las
mejores fuentes de Internet, las cuales habría que agrupar en distintas categorías:
recursos para la búsqueda de información (directorios de buscadores, directorios
temáticos, descarga de programas, tutoriales), recursos para la referencia e información
bibliográfica (diarios y publicaciones periódicas, boletines oficiales y legislación,
servidores de información bibliográfica, recursos para la referencia), recursos para la
información a la comunidad (callejeros, efemérides, páginas amarillas, formación,
becas y empleo, servicios gratuitos, administración) y recursos de mayor interés para
los usuarios (turismo y transporte, ocio y deporte, economía y empresas, páginas
infantiles, etc.). En el curso se ofreció una selección de las direcciones más útiles
para cada uno de los apartados anteriores.
La selección de información para los usuarios
Como se ha visto en las líneas anteriores, es conveniente que la biblioteca no se
limite a ofrecer al usuario una conexión a Internet. Existen distintas fuentes de
información para la selección de webs, como son los directorios de buscadores y fuentes
de selección (Buscopio: http://www.buscopio.net),
los buscadores (Google: http://www.google.com), los
agentes inteligentes (Copernic: http://www.copernic.com),
los índices temáticos y directorios analíticos (Portal Tecnociencia: http://www.portaltecnociencia.es), las
selecciones realizadas por otras bibliotecas (BPE Valladolid: http://bpval.bcl.jcyl.es), las listas de distribución
(FIDEL: http://exlibris.usal.es/merlo/fidel/index.htm),
las publicaciones periódicas especializadas en recursos web (La guía de los contenidos
de inter.net: http://www.laguiainter.net), las
colecciones de monografías sobre Internet (Páginas amarillas McGraw-Hill: http://www.mcgraw-hill.es) y los múltiples títulos
que se publican anualmente en los que se seleccionan y comentan recursos web (Las
direcciones más interesantes de Internet. Madrid: Anaya Multimedia, 2002).
La biblioteca debe tener en cuenta una serie de indicadores para evaluar la
información que después recomendará a sus usuarios. Como parámetros generales se
pueden tener los siguientes: responsabilidad de la información (autor, entidad, servidor
en el que se aloja), diseño (página principal, marcos, tablas, imágenes, sonidos, etc.,
estética), organización del contenido (menú, enlaces, jerarquía), facilidad de
consulta (navegación intuitiva, menús visibles, ayudas, índices, mapa del web), calidad
de la información (interés, comparación con otros similares, innovación,
originalidad), actualización (revisiones, incrementos) y enlaces seleccionados (tipos de
enlaces, cantidad, calidad). |