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FACULTAD DE TRADUCCIÓN Y DOCUMENTACIÓN
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Tras la obligada reforma las escuelas existentes modifican sus planes de estudios, acomodándolos a lo establecido por la L. R. U. Tras ellas aparecen nuevos centros que impartirán la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación en las Universidades de Murcia (1988), Zaragoza (1989), León (1990), Carlos III de Madrid (1990) y Complutense de Madrid (1990). También se aprobó en 1992 la implantación en la Universidad de Alcalá de Henares de esta titulación, que nunca se llevó a efecto, por lo que el Consejo de Universidades retiró su aprobación. Las últimas en llegar han sido las universidades de Extremadura (1994), San Pablo C. E. U. (1995), La Coruña (1996) y Valencia (1996). En noviembre de 1997(12) se publicó en el BOE la homologación del plan de estudios de la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Alicante, que todavía no se ha puesto en marcha. Después de algunos años de funcionamiento de las Diplomaturas de Biblioteconomía y Documentación se comenzó a poner en duda la validez de este título como formación única de los profesionales de las bibliotecas. Al tratarse de una carrera de grado medio, los diplomados no estaban capacitados para acceder a determinados puestos de la Administración, que requerían un título superior, ocurriendo que en muchas ocasiones los conocimientos de los bibliotecarios de la escala técnica eran mayores que los adquiridos de forma autodidacta por sus superiores. Pronto comenzaron los debates, encuentros, seminarios, etc. sobre la necesidad de una formación superior, orientada principalmente a la administración y gestión de unidades de información. Se estaba pidiendo a gritos un complemento a la formación técnica y generalista que hasta el momento ofrecían las universidades españolas. La discusión se sucedió durante años. Docentes y estudiantes reclamaban una licenciatura en Ciencias de la Documentación que terminase con una formación insuficiente. En este momento de reclamación de la titulación tuvo un protagonismo especial la Asociación de Diplomados y Alumnos en Biblioteconomía y Documentación, una de las pocas instituciones que creyó enteramente en la consecución del título superior. Las primeras acciones llevadas consistieron en distintas reuniones con el Consejo de Universidades a cuyos miembros se entregó el informe La necesidad de la Licenciatura en Ciencias de la Documentación donde se argumentaba acerca de la demanda de la sociedad española de profesionales de la información. A este informe siguieron una serie de artículos en revistas profesionales(13) y medios de comunicación(14). Las actividades organizadas para conseguir esta titulación derivaron en movimientos estudiantiles y reuniones con los responsables de Educación, Cultura y bibliotecas del gobierno nacional. El título oficial de Licenciado en Documentación se aprueba por fin en 1992(15) y con él las directrices generales acerca de las materias que se deberían impartir en esta carrera. Se crea una titulación de segundo ciclo, al que pueden acceder de manera directa los diplomados en Biblioteconomía, mientras que el resto de los diplomados, o quienes hubieran cursado ya un primer ciclo, debían aprobar una serie de créditos de contenidos básicos de la Diplomatura. Como se observa en el cuadro adjunto, que reproduce las directrices ministeriales, el perfil de la formación está orientado eminentemente hacia la gestión de unidades de información, añadiendo a la vez un alto contenido de materias sobre procesamiento automatizado de la información y nuevas tecnologías. Cada Universidad, al igual que se hizo con la Diplomatura, entendió de distinta manera las directrices oficiales, dependiendo de sus objetivos, planes de estudio previos y, sobre todo, de los recursos y plantillas docentes que integraban los distintos departamentos. El título de Licenciado en Documentación se puso (y se está poniendo) en marcha de manera precipitada, lo que ha incidido en unos planes de estudios que en muchas ocasiones no responden a la filosofía del título ni de las directrices aprobadas. En muchos casos, además se están produciendo solapamiento con la titulación media, impartiéndose asignaturas idénticas en ambas carreras. En definitiva, las materias que aparecen en las directrices generales, y por tanto las que deben impartirse en las universidades que oferten el título de Licenciado en Documentación son las siguientes:
En el curso académico 1994-1995 comienza a impartirse esta Licenciatura en las Universidades Carlos III de Madrid, Granada, Salamanca y Alcalá de Henares, esta última muy avanzado el curso. En el curso 1996-1997 se unen a éstas la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad Complutense de Madrid. En el curso actual, 1997-1998, comenzó a impartirse también en la Universidad de Extremadura. Está previsto que en el curso académico 1998-1999 se inicien estos estudios en las universidades de Murcia y Barcelona. Las enseñanzas universitarias se completan con los estudios de tercer ciclo, destinados a aquellas personas que tienen intención de realizar una tesis doctoral y dedicarse a la investigación, lo cual es fundamental para el desarrollo de cualquier ciencia. Los estudios de documentación estrenaron programas de doctorado específicos muy recientemente y, en estos momentos, sólo tres universidades españolas ofrecen estudios de tercer ciclo sobre Documentación: la Universidad Carlos III de Madrid, la de Granada y la Universidad de Salamanca, cuyo programa de doctorado se inicia este mismo curso. En breve existirán programas de doctorado específicos en las Universidades de Murcia y Politécnica de Valencia. En estos momentos puede decirse que la enseñanza oficial en el campo de la Biblioteconomía permite la formación completa, al ofrecerse estudios de los tres ciclos universitarios. De esta manera el panorama formativo español se puso a la altura de los países más desarrollados y de mayor tradición documental. Hay que pensar, no obstante, que las carreras de Biblioteconomía y/o Documentación son demasiado jóvenes todavía en nuestro país. Cada curso se inicia alguna de estas titulaciones en universidades españolas, lo cual está haciendo que las carreras tarden en asentarse y que la constitución de un corpus de investigadores especializados en Biblioteconomía no acabe de constituirse de manera certera. La enseñanza avanza, la investigación también, pero todavía no estamos en el nivel deseado. 5. La enseñanza no universitaria. La formación continuaLa Universidad no es la única institución que está desarrollando actividades de formación en España. Si bien es cierto que hay que acudir a la Universidad para adquirir una formación con un respaldo oficial superior, también es cierto que hasta el curso pasado existía otra titulación que también preparaba archiveros, bibliotecarios y documentalistas, eso sí, con una titulación equiparada a la formación profesional. Se trataba del título Técnico en Biblioteconomía, Documentación y Archivística, aprobado por una orden de 12 de febrero de 1988(16). Este título pasaba a engrosar la lista de enseñanzas profesionales proveniente de la reforma educativa. La titulación se asimilaba a los ciclos formativos de nivel 3, que nacieron a partir de dicha reforma. Las enseñanzas de este ciclo se iniciaron en el mismo curso 1988-1989 y se expandieron con profusión por los institutos de bachillerato y formación profesional de toda España. En el curso académico 1996-1997 se impartió por última vez este ciclo formativo en el territorio dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, aunque se mantiene en regiones con competencias educativas propias, como es el caso de la Comunidad Valenciana. Otras instituciones están impartiendo cursos de mayor o menor duración en nuestro país. La mayor parte de ellas provienen de asociaciones profesionales, que buscan mantener constantemente formados a sus asociados, completando su formación u organizando cursos sobre nuevas técnicas. Además de las asociaciones profesionales existen centros como el CINDOC o empresas como Greendata o DOC6 que mantienen una programación constante de cursos para bibliotecarios y documentalistas. En un estudio presentado a las IV Jornadas Españolas de Documentación Automatizada(17) se analizaron las actividades de formación continua que organizaron las asociaciones profesionales españolas durante 1993 y el primer semestre de 1994. Entre las conclusiones del estudio interesa destacar que la temática principal de los cursos ofertados en este período era la automatización en cualquiera de sus vertientes, lo cual es lógico, ya que las nuevas tecnologías están entrando rápidamente en las bibliotecas y el personal bibliotecario debe formarse en el uso de las mismas. Otro documento sobre formación continua llevado a cabo en España es el que promovió FESABID(18), con la colaboración económica de la Dirección General del Libros y Bibliotecas. En el informe final se hace un estudio sobre el concepto de formación continua, además de analizar las experiencias de formación complementaria en distintos países, entre ellos España. En la segunda parte del informe se ofrece una detallada relación de un centenar de centros e instituciones que realizan cursos de formación continua en el ámbito de la Biblioteconomía y la Documentación, indicando las actividades concretas que muchas de estas instituciones han organizado. 6. La música en los planes de estudioHasta el momento se ha hablado en este estudio de la formación de bibliotecarios en España de manera general, sin hacer referencia a ninguna de sus posibles especializaciones. A continuación, se analizarán los planes de estudios de todas las universidades españolas y se extraerán las asignaturas relacionadas de uno u otro modo con la música, indicando la titulación a la que pertenecen (Diplomatura o Licenciatura), el carácter de la materia (troncal, obligatoria, optativa) y el número de créditos asignados a las mismas. Hay que recordar que todos los planes de estudios de las universidades españolas van a ser reformados de inmediato para acomodarse a las últimas indicaciones del Ministerio de Educación y Cultura, de ahí que sea necesario dejar constancia de que los datos que seguidamente se ofrecen pueden variar en breve, afectando las modificaciones al número de créditos y a la aparición/desaparición de asignaturas en los planes. Las materias que ahora se exponen se han extraído de los planes de estudio de todas las universidades españolas que imparten en la actualidad titulaciones de Diplomado en Biblioteconomía y Documentación y/o Licenciado en Documentación, ya sean públicas o privadas. Apenas existen asignaturas que estudien específicamente la documentación musical, por lo que en la siguiente relación se han incluido asignaturas relacionadas directa o indirectamente con la música, ya sea desde un punto de vista descriptivo, del soporte o de las fuentes de información, por ejemplo. Las distintas materias relacionadas con la música se han sistematizado en las siguientes categorías:
A continuación se exponen las asignaturas relacionadas de los distintos planes de estudio de Biblioteconomía y/o Documentación de las universidades españolas. Para ello se ha estructurado las materias en las categorías anteriores, informando además de qué Universidad las imparte, de si se explican en la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación (DIP) o en la Licenciatura en Documentación (LIC). Además, se informa de si son de asignaturas de carácter troncal (TR), es decir, de obligado estudio en todas las universidades, de si son asignaturas obligatorias de Universidad (OB) o de si son asignaturas optativas (OP). Por último, se indica el número de créditos que cada Universidad ha adjudicado a las distintas asignaturas. 6.1. Documentación musicalLas únicas asignaturas que estudian específicamente los distintos aspectos de la música se imparten en la Universidad Complutense de Madrid. En ellas se estudian aspectos muy variados que van desde la tipología documental hasta las fuentes de información o el grafismo musical. Dado su interés se ha dedicado un apartado dentro de la presente comunicación para estudiar estas materias.
6.2. Descripción de documentos musicalesEste es el grupo más numeroso de asignaturas, lo cual era de esperar, ya que la formación biblioteconómica siempre ha estado muy preocupada por las reglas de descripción y clasificación. No es de extrañar, pues, que la mayor parte de las universidades españolas que enseñan a los futuros profesionales de las bibliotecas dediquen alguna de sus materias a la descripción de documentos musicales. Si bien es verdad que, por lo general, las materias en las cuales se explica la descripción de documentos musicales, estos sólo constituyen una parte del programa, ya que suelen compartirlo con otros materiales especiales, como los vídeos o los mapas. Es interesante destacar que la Universidad de Zaragoza es la única que da la posibilidad de estudiar aspectos relacionados con la descripción de contenido (indización y clasificación), ya que el resto de las universidades se limitan a la descripción formal o catalogación tradicional.
6.3. Tratamiento de documentos musicalesAlgunas universidades han estimado conveniente enseñar aspectos relativos a la organización, ordenación, conservación y tratamiento físico de los documentos musicales. Como ocurría en el apartado anterior, las asignaturas en las que se tratan estos aspectos engloban aquellos documentos que no son libros ni publicaciones periódicas, por lo que las partituras y los registros sonoros, simplemente son dos de los tipos documentales estudiados. Ambos casos son optativas, aunque con un adecuado número de horas de clase.
6.4. Unidades de informaciónEn este epígrafe se reúnen las materias enfocadas a enseñar la organización de centros de información relacionados con la música. Lamentablemente ninguna Universidad española dedica una asignatura a las fonotecas ni a los centros especializados en música. Simplemente se recogen caso aislados, como el de la asignatura Mediatecas, de la Universidad de Salamanca, que, a pesar de estar incluida en los actuales planes de estudio, lleva varios cursos sin impartirse. Además, esta materia no sólo se centra en los documentos musicales, sino que en un sentido amplio incluiría todos aquellos recursos no tradicionales de interés. Lo mismo ocurre con la otra asignatura incluida en este apartado: la música es sólo una parte de la misma.
6.5. Fuentes de informaciónEs importante incluir en este estudio las asignaturas que recogen las fuentes de información de interés para la música. Puesto que en ninguna universidad española existe una materia específica para ello, se citan a continuación aquéllas que contemplan las fuentes musicales dentro de su programa. Como puede observarse simplemente se han recopilado las materias especializadas en ciencias sociales y/o humanidades, donde se encuentra científicamente la música. Se han excluido de la siguiente relación las asignaturas de ámbito genérico, a pesar de que en algunas de ellas también se estudien fuentes de información relacionadas con la música.
6.6. MultimediaNo se ha querido dejar de lado un grupo de asignaturas en las que también se analizan aspectos relacionados con la música, aunque en este caso sólo se estudie el soporte en el que se registra por medios automatizados. Se trata de materias relacionadas con las nuevas tecnologías, en especial con los soportes multimedia. Una vez más estas asignaturas estudian la música conjuntamente con la imagen, por lo que no pueden ser consideradas específicas de la formación de un profesional de las bibliotecas musicales. No obstante, estas asignaturas están cobrando gran importancia en los planes de estudios, sobre todo en los de la Licenciatura en Documentación.
7. Predicando en el desierto. La Documentación musical en la Universidad Complutense de MadridSe ha estimado conveniente tratar de manera separada el caso de las asignaturas Documentación musical y Documentación musical (estudio avanzado) que se enseñan en la Universidad Complutense de Madrid. Ambas son impartidas, con la colaboración de Ester Burgos, por Jacinto Torres, que es además Catedrático de Musicología del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, al tiempo que dirige el Gabinete de Documentación Musical de la Universidad Complutense de Madrid, y quien amablemente ha atendido las demandas del autor de esta comunicación para la obtención de la información que se incluye en este apartado. Desde aquí nuestro agradecimiento y nuestro ánimo en su experiencia pionera y solitaria. Como se ha dicho, la Universidad Complutense de Madrid es la única que incluye asignaturas específicas de documentación musical en sus planes de estudio. Las dos materias se toman como una misma, aunque la primera se concibe de una forma más introductoria y la segunda más especializada. Ambas son materias optativas, por lo que sólo son seguidas por aquellos alumnos que libremente están interesados en las mismas. Los objetivos que se pretenden en ambas son los siguientes: - comprensión de la especificidad del lenguaje musical y reconocimiento de sus signos gráficos característicos - reconocimiento de los diferentes documentos musicales, su naturaleza, significado, soportes y vínculos con la realidad que representan - iniciación a las técnicas y procedimientos especiales para el tratamiento, organización, registro y recuperación de la documentación musical - realización de ejercicios reales de documentación musical. Estos objetivos se intentan conseguir tanto en la asignatura Documentación musical, que se imparte en la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación, como en la Documentación musical (estudio avanzado) de la Licenciatura en Documentación. Para ello se parte del siguiente programa: 1. Música, objetos musicales, hechos musicales y documentos musicales 2. La especificidad del lenguaje y el grafismo musical 3. El signo gráfico musical y su evolución 4. La articulación formal de la música. Terminología fundamental 5. Los instrumentos musicales. Tipología 6. Clasificación instrumental y su disposición convencional en la partitura 7. Tipología de los documentos musicales: a: Música anotada. b: Música programada 8. a1. Borrador; partitura; parte a2. Reducciones (parte de instrumento director; guión; partitura de coro; partitura vocal; reducción para teclado) 9. b1. Programas musicales de ejecución mecánica: rollos y discos perforados; cilindros de láminas; cilindros y discos fonográficos b2. Programas musicales analógicos de ejecución electromagnética: alambres y cintas magnetofónicas o magnetoscópicas, bandas sonoras, discos para electrófonos b3. Programas musicales digitales: discos ópticos, magnéticos y magneto-ópticos, software informático 10. La bibliografía musical: panorama general 11. Repertorios de referencia. Tesauros 12. Lexicografía musical. Tesauros 13. Historia musical y musicología 14. La documentación musical en España, pasado y presente 15. Instituciones históricas relativas a la documentación musical 16. Organizaciones actuales relativas a la documentación musical 17. Copyright y legislación aplicable a música impresa y registros sonoros En la segunda parte de la asignatura, denominada Documentación musical (estudio avanzado), que se imparte en la Licenciatura en Documentación, este programa se complementa con otros aspectos, como son el estudio de las bases de datos nacionales e internacionales, la metodología y la práctica de la documentación documental y la realización de trabajos de campo acerca de los aspectos explicados en ambas asignaturas. Como puede observarse se trata de un programa ambicioso, que intenta dar a conocer todos y cada uno de los aspectos de interés en una unidad de información especializada en música. Sin duda es una experiencia pionera, única y valiente que debería verse reflejada en otras universidades. 8.ConclusionesComo ha podido deducirse de este estudio la formación específica de profesionales de las bibliotecas musicales es inexistente en el estado español. Quien quiera obtener una preparación en organización y gestión de bibliotecas musicales sólo podrá formarse de forma genérica, es decir, preparándose en técnicas básicas comunes cualquier tipo de unidad de información. La formación específica no es posible, por lo que se impone el autodidactismo como única solución. En cuanto a las materias impartidas en la universidad española que tienen relación con la música, hay que dejar constancia de que, salvo el honroso caso de las asignaturas de Documentación musical de la Universidad Complutense, ninguna de las restantes universidades dedican una asignatura en solitario a la música, ya que todas ellas tratan la documentación musical junto a los llamados materiales especiales, es decir, aquellos que no son libros ni publicaciones periódicas. Tampoco existen apenas ofertas formativas ajenas a la Universidad, lo que demuestra el escaso interés de las asociaciones profesionales por la documentación musical y, cuando éste existe, se limita a organizar cursos de catalogación de documentos sonoros y/o música impresa, olvidándose de otros temas como la selección, la organización, el tratamiento, la tipología o la conservación de documentos musicales. Ojalá que la próxima vez se vaya a hablar de formación de bibliotecarios musicales en España se pueda contradecir todo lo dicho en estos últimos párrafos. Nos queda la esperanza, al menos eso. 9. BibliografíaGarcía Ejarque, L. La formación del bibliotecario en España. Madrid: ANABAD, 1993. Espelt, C.; Pons, A. La formació universitària en Biblioteconomia i Documentació a Espanya; estat de la qüestió. En Anuario SOCADI de información y Documentación. Barcelona: SOCADI, 1997, p. 29-39. Jornadas sobre bibliotecas en conservatorios y escuelas de música. Madrid: AEDOM, 1996. Merlo Vega, J. A. La formación del personal bibliotecario de centros de Enseñanza Musical. En Jornadas sobre bibliotecas en conservatorios y escuelas de música. Madrid: AEDOM, 1996, p. 275-284. Merlo Vega, J. A. Las asociaciones profesionales españolas y la formación continua. En Jornadas Españolas de Documentación Automatizada (4. 1994. Gijón) Actas. Oviedo: Universidad, 1994, p. 587-594. Ocaña, P. Estudios de biblioteconomía. Signatura, en./abril 1993, n. 2, p. 22-32. Torres Mulas, J. (et al.) Documentación musical: fondos y servicios en las universidades públicas madrileñas. Revista General de Información y Documentación, 1995, vol. 5, n. 2, p. 163-183. Villagrá Rubio, Á. (et al.) La formación continuada de bibliotecarios y documentalistas: bases para una evaluación. Madrid: CINDOC; FESABID, 1996. 10. Notas1. Véase referencia en la bibliografía 2. El texto de la comunicación se encuentra en op.cit. p. 275-284. 4. Orera Orera, L. La enseñanza de la Biblioteconomía. En Manual de biblioteconomía. Madrid: Síntesis, 1996, p. 51. 5. García Ejarque, L. La formación del bibliotecario en España. Madrid: ANABAD, 1993, p. 29. 6. La discusión sigue viva, hasta el punto de ser obligatorio el estudio de esta disciplina en los planes de estudio de todas las Diplomaturas en Biblioteconomía y Documentación españolas. 7. La primera historia de esta escuela es revisada en: Estivill i Rius, A. LEscola de Bibliotecàries: 1915-1939. Barcelona: Diputació, 1992. 8. Vicens de la Llave, J. La formación profesional de los bibliotecarios para bibliotecas populares en España. En Actas y trabajos del II Congreso internacional de bibliotecas y bibliografía. Madrid: Librería de Julián Barbazón, 1936. Cita obtenida de García Ejarque, op. cit. p. 80. 9. María Moliner fue ante todo una bibliotecaria sensibilizada con la necesidad de llevar la lectura pública a las zonas menos desarrolladas. La obra y la actividad profesional de esta bibliotecaria modelo fue estudiada por Pilar Faus en La lectura pública en España y el plan de bibliotecas de María Moliner. Madrid: ANABAD, 1990. 10. Ley Orgánica 11/1983, de 25 de agosto, de Reforma Universitaria. 11. Constança Espelt y Amadeu Pons señalan como principales aspectos técnicos de la reforma universitaria los siguientes: semestralidad de las asignaturas, cómputo de las materias por créditos, libertad del alumno para establecer su propio curriculum y la libre elección de las materias complementarias. Véase bibliografía. 12. BOE 266, de 6 de noviembre de 1997. 13. Véase por ejemplo Merlo Vega, J. A. Documentación: licenciatura pendiente. Educación y biblioteca. jun. 1991, n. 18, p. 12-13. 14. El artículo de Pedro Ocaña Estudios de Biblioteconomía. Signatura, en.-abril 1993, n. 2, p. 22-32, recoge alguno de los comunicados de ADAB sobre la Licenciatura en Documentación. 15. R. D. 912/1992, de 17 de julio de 1992 (BOE 27 de agosto de 1992) 16. Orden del 12 de febrero de 1988 (BOE, n. 37 de 12 de febrero de 1988) 17. Merlo Vega, J. A. Las asociaciones profesionales españolas y la formación continua. (véase bibliografía) 18. Los resultados del estudio están publicados en la obra Villagrá Rubio, Á. (et al.) La formación continuada de bibliotecarios y documentalistas: bases para una evaluación. Madrid: CINDOC, 1996. |
http://exlibris.usal.es/merlo/escritos/donostia.htm
José Antonio Merlo Vega
merlo@gugu.usal.es
29 diciembre 1998