Nuevas demandas y nuevos servicios en las bibliotecas públicas
I Congreso Nacional de Bibliotecas
Públicas. Valencia, 20, 30 y 31 de octubre de 2002. Madrid: Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte, 2002, p. 174-177.
José Antonio Merlo Vega (Universidad de
Salamanca)
Un nuevo concepto de biblioteca
pública
Las bibliotecas públicas están experimentando
significativos cambios en la forma de definir sus fines, de proceder a su organización y
de prestar sus servicios a los usuarios. Las tradicionales funciones y servicios de las
bibliotecas siguen siendo válidos, pero el desarrollo de nuevos procedimientos, sobre
todo tecnológicos, ha provocado cambios en las formas de actuar de las bibliotecas
públicas. Además, junto a las evoluciones derivadas del avance tecnológico, se ha
experimentado un cambio en la sensibilidad de quienes desempeñan su actividad profesional
en las bibliotecas públicas. Sin dejar de ser válida la concepción de la biblioteca
pública como un centro cultural y formativo, se está tendiendo hacia espacios y
servicios centrados en el acceso a la información. Formar, informar y entretener
continuando siendo los pilares básicos de una biblioteca pública. Su gestión y
actividad deben ir orientadas hacia estos tres fines, pero los cambios sociales y
tecnológicos han llevado a un nuevo concepto de biblioteca pública, cuya característica
principal se corresponde con el objetivo básico de la nueva biblioteca pública: ser un
centro de información abierto a cualquier usuario y dotado de los recursos necesarios
para satisfacer cualquier demanda informativa.
Desde la aparición de las primeras bibliotecas públicas, éstas han desempeñado una
función social similar a la que prestan en la actualidad: poner a disposición de los
usuarios colecciones para su consulta, con la intención de contribuir a su formación, a
su desarrollo personal y a su ocio. Hay que destacar que en muchas poblaciones las
bibliotecas públicas son la única vía para que los ciudadanos dispongan de los libros u
otros documentos que requieren. La creación de bibliotecas públicas puede entenderse
como una conquista social y éstas deben considerarse como una señal del desarrollo de
una sociedad, ya que desde la biblioteca pública se garantiza el libre acceso al
conocimiento.
En el momento actual las bibliotecas públicas, al igual
que las restantes tipologías bibliotecarias, se han visto desbordadas por el incremento
exponencial de los documentos a los que se puede acceder. Los usuarios demandan
informaciones que exceden de la contenida en las colecciones de la biblioteca, conscientes
de que los recursos de una biblioteca son más de lo que albergan sus estanterías. Ahí
reside uno de los cambios que han tocado de lleno las bases de las bibliotecas públicas:
una biblioteca está formada por los recursos propios y por aquellos a los que tiene
acceso. Más que como una demanda la biblioteca pública debe entender como una
obligación el conseguir los medios y requisitos necesarios para poder satisfacer las
demandas informativas de los usuarios, ya sean con los recursos locales o con el
procedimiento que se considere oportuno.
El desarrollo de las tecnologías de la información y las
comunicaciones y su popularización han hecho posible que las bibliotecas públicas estén
reorientando su actividad, al disponer de sistemas automatizados que simplifican y mejoran
los trabajos técnicos como la catalogación o el préstamo, al tiempo que permiten
ofrecer nuevos servicios, como el acceso a Internet y mejorar la comunicación con sus
usuarios.
En los últimos años se ha asistido al paso de la sociedad
industrial a la sociedad tecnológica o de la información. Como antes se apuntaba, la
biblioteca pública debe ser concebida de acuerdo con este desarrollo y asimilar que si
hasta ahora era la única vía de la que muchas personas disponían para acceder a la
información, ahora además, será el único lugar donde muchos usuarios podrán emplear
las redes de información. La biblioteca pública se encuentra ante una nueva
responsabilidad: ser la puerta de acceso de los ciudadanos a la sociedad de la
información o, dicho de forma más sencilla, facilitar los medios para que los usuarios
puedan consultar información de forma telemática.
El nuevo concepto de biblioteca pública se caracteriza por
los siguientes principios:
1. La biblioteca pública debe continuar con sus fines
tradicionales. No hay motivos, ni sociales ni tecnológicos, para que las bibliotecas
públicas dejen de tener como fundamentos básicos el trabajar para la formación, el
acceso a la información y el ocio de sus usuarios. El hecho de que la biblioteca pública
se adapte a las nuevas condiciones tecnológicas y profesionales no significa que dejen de
tener valor los objetivos que siempre han perseguido las bibliotecas públicas.
2. La biblioteca pública debe ser un excelente centro de
información. La formación de colecciones de calidad y la dotación de la infraestructura
y el equipamiento necesarios para el acceso a las redes, junto con una adecuada formación
de personal y usuarios, convertirán a la biblioteca pública en el lugar idóneo para que
los usuarios satisfagan sus necesidades informativas, independientemente de los motivos
que originen estas demandas y del uso posterior de la información consultada. La
biblioteca híbrida, formada por recursos propios y ajenos, integrados por colecciones
bibliográficas y digitales, se impone como modelo de centro de información.
3. La biblioteca pública debe orientar su actividad hacia
la comunidad. La biblioteca pública existe porque los usuarios la necesitan. Por este
motivo, los servicios de información deben tener siempre a los ciudadanos como los
protagonistas de su actividad. Las públicas, por su carácter de abiertas, son los
únicos tipos de bibliotecas a los que muchos ciudadanos tienen acceso; por este motivo, y
debido al variado tipo de usuarios que las utilizan, es todavía más importante el
principio de que la biblioteca pública debe estar al servicio de su comunidad.
4. La biblioteca pública debe ser parte de la sociedad de
la información. Por un lado, esta afirmación es lógica, ya que las bibliotecas son
centros de información por excelencia y no sería concebible que las bibliotecas
públicas trabajaran al margen de los cambios tecnológicos. Pero, por otra parte, este
principio debe ser entendido además como la obligación de hacer partícipe de esta
sociedad de la información a todos los usuarios, por lo que debe ofrecerles los medios
necesarios para que accedan al conocimiento y a los servicios contenidos en las redes de
información.
5. La biblioteca pública debe trabajar en colaboración.
Las demostradas ventajas del trabajo compartido y las posibilidades que las redes de
telecomunicaciones presentan están haciendo que las bibliotecas públicas lleven a cabo
su actividad de forma coordinada con otras bibliotecas o instituciones o bien participen
en la prestación de servicios y el desarrollo de productos conjuntamente con varias
bibliotecas. Compartir informaciones, recursos y experiencias es una forma útil de dar
más y mejores servicios a los usuarios, por este motivo la bibliotecas públicas deben
trabajar en cooperación con otras bibliotecas, ya sean de su entorno o de otros ámbitos
similares.
Las nuevas demandas a las que la biblioteca pública está
haciendo frente provienen de los argumentos expuestos. Los nuevos servicios que están
desarrollando servirán para conseguir la aplicación de los cinco principios anteriores.
Viejos y nuevos servicios
Tomando como base la idea de que la biblioteca pública no
debe renunciar a sus objetivos tradicionales, puede asegurarse que los servicios que
habitualmente las bibliotecas ofrecen a sus usuarios siguen siendo hoy indispensables. En
definitiva, se trata de aplicar nuevos sistemas para ofrecer los mismos servicios. Pero,
como ya se mencionó, el desarrollo tecnológico ha provocado una mayor demanda de
información, por lo que muchas bibliotecas están llevando a cabo servicios específicos,
hasta ahora no prestados, que pretenden mantener informado a sus usuarios, mediante
distintos medios y productos.
Los nuevos servicios de los que puede hablarse han sido
originados por el cambio tecnológico y están dirigidos a informar al usuario. Consisten
en el aprovechamiento de las tecnologías de la información y las comunicaciones para
crear servicios de información específicos, ya sea bajo demanda o por iniciativa de la
biblioteca, para seleccionar recursos informativos de interés para el usuario, para
establecer canales de comunicación para el envío periódico de información y para
formar al usuario en los sistemas de acceso a la información.
Las formas de llevar a cabo estos nuevos servicios son muy
diferentes, pero siempre se parte de la existencia de una red para la puesta en marcha de
los mismos. A grandes rasgos, estos servicios bibliotecarios basados en la telemática se
identifican mediante los siguientes aspectos:
A/ Empleo de servidores para el almacenamiento de recursos
de información y de los medios necesarios para que el usuario realice consultas externas.
Es habitual que la biblioteca pública realice páginas web con enlaces de interés para
el usuario. En cierto modo, la selección de documentos web es una prolongación de la
orientación bibliográfica que las bibliotecas han realizado tradicionalmente. La
diferencia es que, en este caso, los recursos seleccionados están alojados en servidores
externos. Existen múltiples ejemplos de bibliotecas públicas en cuyas páginas web se
realizan selecciones de recursos e, incluso, en algunos casos como en la Biblioteca
Pública de Valladolid <http://bpval.bcl.jcyl.es>,
se combinan los enlaces a webs recomendados con la orientación bibliográfica
tradicional.
B/ Desarrollo de los servicios de información a la
comunidad. La tendencia actual de la biblioteca pública, como centro de recursos para los
ciudadanos se está materializando en este tipo de servicios a la comunidad, los cuales
recopilan y difunden productos de información municipal. La tecnología actual permite
prestar este servicio de forma telemática, además de presencialmente. Para ello, se
realizan páginas con todas las informaciones y enlaces que se consideren de interés para
los habitantes de una determinada área. El ejemplo más claro de este servicio es el
Sistema de Información Local de la Biblioteca Pública de Tarragona <http://www.biblio.fut.es>, el cual contesta de
forma remota a preguntas sobre esta provincia, además de elaborar información
específica que alcanza tanto a la demografía, como la geografía, al turismo o a las
noticias de actualidad en la zona.
C/ Establecimiento de servicios de referencia en línea.
Además de seleccionar recursos de interés para la referencia las bibliotecas están
comenzando a ofrecer la posibilidad de ser interrogadas sobre temas más o menos extensos.
Por lo general, suelen ser servicios locales de información, por lo que las consultas
deben limitarse a cuestiones relativas a la zona para la que trabaja la biblioteca.
Además, se están desarrollando servicios de referencia en línea promovidos por
organismos oficiales, los cuales están basados en el trabajo cooperativo para la
resolución de las consultas que reciben a través de formularios específicos. En
determinados casos, como es el danés, además de disponer de un formulario para realizar
la consulta, también se posibilita preguntar directamente al personal encargado del
servicio, a través de un chat preparado a tal efecto. Algunos ejemplos de estos servicios
nacionales de referencia en línea son los siguiente:
- Dimarca: Biblioteksvagten <http://www.biblioteksvagten.dk>
- España: Pregunte: las bibliotecas responden <http://pregunte.carm.es>
- Estados Unidos (OCLC): Question Point <http://www.questionpoint.org>
- Finlandia: Kysy kirjastonhoitajalta <http://www.kirjastot.fi/tietopalvelu/index.asp>
- Reino Unido: Ask a librarian <http://www.ask-a-librarian.org.uk>
D/ Comunicación directa con los usuarios. Una de las
principales ventajas de la telemática es la posibilidad de comunicarse de forma inmediata
con otras personas. El correo electrónico y las listas de distribución son los servicios
que comúnmente se están aplicando para comunicarse con los usuarios de las bibliotecas
públicas. Es habitual que las bibliotecas faciliten su dirección de correo electrónico
para que el usuario haga llegar sus consultas y sugerencias. También es frecuente
facilitar formularios en línea para recibir estas mismas sugerencias, para realizar
desideratas o para plantear cualquier pregunta que pueda ser resuelta por el persona de la
biblioteca. Todas las bibliotecas realizan boletines de adquisiciones y otros productos
similares. Muchas están enviando estos boletines a los usuarios que así lo han
solicitado, como es el caso de Biblioteca Pública de Peñaranda de Bracamonte <http://www.fundaciongsr.es/penaranda>,
quien difunde a través de su lista de distribución informaciones profesionales, así
como distintos boletines bibliográficos elaborados por la biblioteca.
En definitiva, la biblioteca pública es consciente de las
posibilidades que ofrece la sociedad de la información y, a partir de las demandas de los
usuarios, aunque también gracias a la concienciación de los responsables de las
bibliotecas públicas, se están llevando a cabo distintas iniciativas para desarrollar
los servicios y trabajos bibliotecarios tradicionales mediante nuevos procedimientos
automatizados, pero también se han iniciado nuevos servicios de información, que siempre
tienen su base en las redes telemáticas. En resumen, todo lo expuesto anteriormente
podría limitarse a una idea: los nuevos servicios bibliotecarios consisten en ofrecer
más información a los usuarios, para lo que emplean las tecnologías de la información.
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