La cooperación bibliotecaria en tiempos de Internet
Artículo incluido en el Anuario
SOCADI de Información y Documentación 1998, p. 245-254.
José Antonio Merlo Vega (Universidad de
Salamanca)
Angela Sorli Rojo (CINDOC, CSIC)
0. Resumen
Internet es una herramienta de trabajo y comunicación de
gran utilidad en las bibliotecas. Esta red de comunicaciones ha transformado el concepto
de cooperación bibliotecaria, al simplificar los requisitos para llevar a cabo
actividades de colaboración y aumentar el número de las mismas. Se exponen las
aplicaciones en las que Internet está siendo útil para la cooperación bibliotecaria,
ofreciendo ejemplos de las distintas categorías de colaboración referidas.
1. Un nuevo concepto de cooperación
bibliotecaria
Desde tiempo atrás se conservan testimonios de
colaboraciones entre bibliotecas. Préstamo de obras, intercambio de informaciones, uso
compartido de recursos, etc., son actividades que las bibliotecas han desarrollado desde
antaño. Quizá la existencia de la cooperación bibliotecaria se debe a que las
bibliotecas han asumido desde siempre que la cooperación reporta más beneficios que
desventajas, ya que tanto los usuarios, como las propias bibliotecas, se aprovechan de las
posibilidades que ofrece la cooperación(1).
Desde sus orígenes la cooperación entre bibliotecas ha
experimentado sucesivos y significativos cambios, los cuales siempre han venido impuestos
por las circunstancias que envolvían a las bibliotecas en un momento determinado. Las
características de la colaboración entre bibliotecas, el desarrollo de la cooperación
interbibliotecaria y las redes de bibliotecas basadas en la cooperación, son aspectos muy
estudiados en la literatura profesional biblioteconómica(2). Quienes han
tratado el tema de la cooperación coinciden en que ésta, en el sentido actual, nace en
los años 60, en el momento en que se inician los primeros procesos de automatización de
bibliotecas. En estos años el objetivo era ahorrar gastos compartiendo equipos.
En la década siguiente, la cooperación, siempre pensando
en la economía, persigue aprovechar los recursos bibliográficos de las bibliotecas
cooperantes y ahorrar tiempo y dinero en el proceso de la catalogación. En los años 80
se desarrollan, abaratan y diversifican los programas comerciales de gestión de
bibliotecas. En esta época las actividades de cooperación se centran en el
aprovechamiento de los funcionalidades de los paquetes informáticos adquiridos por las
bibliotecas y en el intercambio de productos y experiencias, pero siempre alrededor del
programa utilizado.
Pero en la década actual las bibliotecas están
presenciando avances en el mundo de la comunicación y la información. En los 90 se han
introducido en la sociedad novedades tecnológicas que repercuten directamente en el
entorno bibliotecario y en su manera de trabajar. Los nuevos soportes de almacenamiento,
la interconexión de sistemas abiertos, los sistemas de suministro remoto de documentos,
la mensajería electrónica, la expansión de los sistemas hipertexto e hipermedia, son
circunstancias que han influido notoriamente en la Biblioteconomía, tanto en la
concepción de biblioteca, como en la manera de realizar los trabajos bibliotecarios. E
Internet tiene mucho que ver en todo esto.
La idea de cooperación bibliotecaria también ha sido
modificada a partir de la aparición de las redes telemáticas y de la implantación
progesiva de Internet como red de redes. El concepto de biblioteca evoluciona al tiempo
que lo hace el de documento. Las bibliotecas virtuales (los documentos virtuales) hacen su
aparición a mediados de los 90 y en estos momentos están plenamente incorporadas a la
realidad bibliotecaria, a pesar de ser términos todavía no definidos con rigor. La
biblioteca deja de ser considerada como un edificio o una institución cerrada y alcanza
una nueva función como proveedora de información electrónica. Esto ocurre a la vez que
el usuario de la biblioteca, también usuario de Internet, comienza a tomar parte activa
en el proceso informativo. El propio usuario localiza la información que necesita y la
solicita a la biblioteca.
Todo esto ha derivado en que la cooperación abandone en
parte sus características procesales, contractuales y económicas(3) (Díez Hoyo, 1993,
p. 206-208) y significativamente se haya vuelto más informal. Las actividades de
colaboración que pueden realizarse a través de Internet son más variadas y necesitan de
menos normativa, a excepción de algunas aplicaciones, como el préstamo
interbibliotecario, que sigue requiriendo unas reglas precisas para su correcto
funcionamiento.
2. Internet en las bibliotecas
El uso de que Internet está siendo objeto en las
bibliotecas es muy variado. Lancaster y Sandore, utilizando contribuciones de otros
autores, establecieron una serie de aplicaciones comunes (Lancaster; Sandore, 1997, p.
175)(4):
- comunicación entre el personal o con otros colegas
- discusión a través de servidores de listas u otros vehículos electrónicos
- ayuda a los servicios de referencia en búsquedas de todo tipo y en bases de datos
- uso de catálogos de otras instituciones
- posibilidad de crear perfiles de búsqueda propios para los usuarios
- préstamo interbibliotecario: verificación, peticiones, suministro, ...
- catalogación
- compra de libros y publicaciones periódicas
- evaluación de sistemas en línea para la selección de uno
- elaboración de bases de datos producidas localmente, pero accesibles por usuarios
remotos
- creación de páginas web para facilitar información de la biblioteca, sus recursos y
servicios
En un estudio realizado por los autores de este artículo
(Merlo; Sorli, 1997a, p. 324-325) se ofrecen los resultados de una encuesta en la cual se
preguntaba a los profesionales de las bibliotecas españolas cuál era el uso que
comúnmente hacían de Internet. La mayoría de las respuestas incidían, en primer lugar,
en la comunicación profesional mediante el correo electrónico, las listas de
distribución y los grupos de noticias. Un bloque importante de respuestas decían
consultar frecuentemente los catálogos de otras bibliotecas, ya fuera para apoyarse en su
catalogación o para obtener información bibliográfica. Del mismo modo, los
profesionales españoles aseguraban utilizar Internet como una fuente de referencia, así
como para la consulta de publicaciones electrónicas. Porcentajes similares empleaban
Internet para el examen y descarga de softwares y para la selección y adquisición de
documentos. Menos de la mitad de los profesionales solicitaban obras en préstamo
interbibliotecario o pedían documentos a través de Internet. Por último se citaban
otras utilidades menos empleadas: envío a los usuarios de D.S.I., boletines de sumarios o
novedades; uso de redes locales de CD-ROM, actualización profesional, formación,
elaboración de directorios de distinto tipo, etc.
En estas aplicaciones y en las anteriormente relacionadas
se pueden contemplar ya algunas de las actividades bibliotecarias en las que Internet
favorece la colaboración entre las bibliotecas, haciendo que la cooperación
bibliotecaria sea más sencilla y útil.
3. Internet y la cooperación
bibliotecaria
Si entendemos el concepto de cooperación bibliotecaria en
sentido amplio, es decir, cualquier colaboración establecida entre dos bibliotecas, nos
encontraremos con un gran número de acciones de ayuda entre dos o varias bibliotecas, que
son posibles gracias a Internet. A continuación se ofrece una sistematización de las
aplicaciones interbibliotecarias en las que interviene Internet, ya sea como
intermediario, como agente activo o como medio indispensable para la colaboración. Cabe
insistir en que la idea de colaboración de la que se parte no coincide con las
definiciones formales de cooperación bibliotecaria. En la siguiente relación se ofrecen,
sin más, aplicaciones de Internet para compartir informaciones, servicios, experiencias,
documentos, etc., entre bibliotecas o profesionales bibliotecarios.
3.1. Comunicación entre
profesionales
Para una fértil colaboración es necesaria una fluida
comunicación. Internet ha posibilitado que los profesionales de las bibliotecas se
comuniquen de manera inmediata a través del correo electrónico. El uso que se hace de
esta tecnología en el terreno de la cooperación es muy variado, aunque principalmente se
emplea para solicitar información y documentos. Por lo general las páginas web
principales de las bibliotecas facilitan las direcciones de correo electrónico a las que
dirigirse en caso de necesitar realizar una consulta. No obstante existen buscadores de
correos electrónicos y directorios de profesionales que facilitan la labor; estos son
interesantes porque muchas veces, sobre todo en caso de redes, la biblioteca no tiene una
página propia, aunque el personal sí dispone de direcciones de correo electrónico(5).
En España destacan una serie de directorios de
bibliotecarios y documentalistas, que facilitan las direcciones de correo electrónico. El
más completo es el que realiza el CINDOC (6), aunque también es
útil el elaborado por la revista Information World en Español(7). Otra buena
herramienta para localizar el correo y otros datos de los profesionales de las bibliotecas
es la base de datos ¿Quién es quién en información y documentación en España?, que
mantiene el CSIC(8).
Otras formas de comunicación son las listas de
distribución y los grupos de noticias. Está demostrado que estas herramientas están
siendo muy utilizadas por las bibliotecas para solicitar información bibliográfica y
préstamo de materiales, entre otras cuestiones como anuncio de donaciones, ofertas de
trabajo y becas, calendario de cursos, etc. Dado el gran número de listas y de grupos de
noticias existentes, será necesario acudir a directorios y buscadores para conocer
cuáles son y qué temas concretos tratan, así como las normas de funcionamiento. Para
las listas españolas es conveniente visitar el directorio que elabora RedIRIS(9), el más completo,
estructurado y útil. En cuanto a los directorios internacionales de listas y grupos de
noticias los más recomendables son Tile.net(10), Listz(11) y Catalist(12), aunque existen
muchos más.
3.2. Fuentes de información y
formación de colecciones virtuales
Compartir fuentes de información equivale a compartir
recursos, aunque no se dispongan de ellos. Las bibliotecas y otras instituciones están
elaborando fuentes de información de distinto tipo, que serán utilizadas por los
bibliotecarios para satisfacer las demandas de los usuarios, pero también para tareas
técnicas como la selección de documentos de cara a la adquisición de los mismos.
Existen multitud de colecciones de referencia virtuales(13), aunque como
fuente de información pueden y deben utilizarse los motores de búsqueda(14) y los directorios
temáticos de recursos(15).
Este tipo de recursos de información pueden entenderse también como cooperación
bibliotecaria, siempre y cuando hayan sido elaborados por una biblioteca(16) y puestos a
disposición del resto de los usuarios de Internet.
Hasta la existencia de Internet las fuentes de
información, impresas o electrónicas, tenían un uso limitado, ya que, por lo general,
sólo podían ser consultadas en el propio recinto de la biblioteca. La tecnología
permite que a través de Internet, de manera gratuita o comercial, se puedan consultar
bases de datos, obras de referencia, bibliografías, etc., es decir, que gracias a la red
Internet cualquier biblioteca de cualquier parte del mundo pueda consultar documentos de
otra biblioteca. Se trata, pues, de otra muestra de cooperación, aunque eso no suponga
que la colaboración sea altruista en la mayoría de los casos.
3.3. Adquisición
Aunque en este caso más que de cooperación bibliotecaria
se estaría hablando de cooperación entre bibliotecas y vendedores, lo cierto es que
Internet ha contribuido de manera importante a mejorar los vínculos entre quienes
distribuyen y venden los documentos y las bibliotecas, compradoras de los mismos.
El hecho de que las empresas vinculadas al comercio de
documentos hayan volcado en Internet(17) sus catálogos y
posibiliten la compra de sus productos mediante procedimientos electrónicos supone un
síntoma de colaboración con los compradores, a pesar de que ésta cooperación no es en
modo alguno desinteresada.
Para las bibliotecas es una ventaja el poder consultar
directamente los catálogos de estas empresas y solicitar mediante un formulario
electrónico aquellas obras en las que esté interesada. Internet ha dado lugar a las
denominadas librerías virtuales, empresas dedicadas a la venta de obras a través de la
red(18).
Como síntoma de colaboración pueden entenderse las
recopilaciones de recursos orientadas a facilitar el trabajo de la adquisición en las
bibliotecas. Existen distintos directorios en línea cuya finalidad es reunir documentos
hipertexto de interés para la selección y la incorporación de documentos. El ejemplo
más loable es Acqweb(19)
que aporta más de 1000 direcciones de libreros, editoriales, anticuarios y otras fuentes
de información como softwares, catalogación, propiedad intelectual, etc. Iniciativas
como ésta, realizadas por una biblioteca para uso de las restantes, pueden interpretarse
también como colaboración bibliotecaria.
3.4. Acceso a la información
bibliográfica
Uno de los grandes avances en la cooperación bibliotecaria
fue la creación de catálogos colectivos. Al generalizarse los sistemas automatizados de
gestión bibliotecaria y los sistemas de interconexión, los catálogos colectivos
comenzaron a popularizarse, ya que era relativamente fácil unir en una única máquina
los registros catalográficos de distintas bibliotecas.
Internet ha simplificado todavía más los requisitos
técnicos y, sobre todo, ha posibilitado que se pueda acceder a la información de los
catálogos y bases de datos de manera rápida y sencilla. Esto demuestra, una vez más,
que la red Internet ha sido de especial utilidad para el mundo bibliotecario y, por
consiguiente, para la colaboración entre bibliotecas(20).
En estos momentos se pueden contar por cientos los
catálogos de bibliotecas y bases de datos que se pueden consultar en Internet. Las
consultas bibliográficas, uno de los principales servicios de las bibliotecas, pueden
realizarse desde cualquier lugar, lo que está dando como resultado que la biblioteca se
convierta en un mero puente entre el usuario y el documento final. Los catálogos
bibliotecarios abundan, por lo que se están realizando numerosos directorios que ayudan a
la localización de bibliotecas con presencia en Internet(21). Poner el
catálogo de una biblioteca en Internet es ayudar a otras bibliotecas o, lo que es lo
mismo, es cooperar con la profesión bibliotecaria.
3.5. Suministro de documentos
El préstamo interbibliotecario y los servicios de
teledocumentación son otras de las actividades habituales en la cooperación
bibliotecaria. Puede decirse que existen redes de bibliotecas que se fundamentan única y
exclusivamente en el préstamo y suministro de documentos. Históricamente éste ha sido
el campo en el que más han cooperado las bibliotecas. En el momento actual Internet ha
posibilitado que los trámites de las peticiones de documentos se simplifiquen y se
reduzca el tiempo de envío, aumentando el uso de estos servicios y las posibilidades de
acceso al documento.
La mayoría de las bibliotecas nacionales(22), universitarias y
especializadas permiten a sus usuarios que soliciten obras en calidad de préstamo
interbibliotecario(23).
En sus páginas web incluyen la normativa a seguir y las tarifas, así como un formulario
para solicitar una publicación concreta. No podían faltar, claro está, los grandes
centros bibliotecarios que tradicionalmente se han significado por sus servicios de
obtención de documentos(24).
El suministro de documentos se ha visto revolucionado desde
la aparición de Internet. Primero con la aparición de las publicaciones electrónicas,
que mantenían la misma estructura que sus versiones impresas, pero con un acceso a sus
contenidos muchísimo más rápido. Más tarde comenzaron los servicios de suscripción a
estas publicaciones electrónicas y la posibilidad de recibir los artículos a texto
completo en los que el usuario estuviera interesado. El mercado de este tipo de servicios
fue evidente desde el primer momento y rápidamente surgieron empresas para comercializar
documentos electrónicos, al tiempo que otras empresas que tradicionalmente se habían
dedicado a la suscripción de publicaciones periódicas o a la venta de productos en
soporte óptico, incluyeron los servicios de obtención y suministro de documentos
electrónicos entre su oferta comercial(25).
Entre todas las posibilidades que Internet ofrece destaca
este servicio, ya que la red y la tecnología(26) creada en torno a
ella han hecho posible que distintas bibliotecas se pongan de acuerdo para enviarse obras
en préstamo o para suministrar documentos a sus usuarios de manera rápida y sencilla.
3.6. Apoyo técnico
Muchas veces la mejor manera de resolver una duda es
consultando a otros colegas. En ese caso, el personal bibliotecario utiliza las vías
normales de comunicación, así como las electrónicas, de las que ya se habló en un
apartado anterior. Pero en otras ocasiones se utilizan manuales de referencia y cualquier
otra documentación en la que se crea que se puede encontrar la respuesta al problema. Las
bibliotecas elaboran productos, normativas, manuales de uso, etc. para la mejor gestión
del centro y para una correcta aplicación de las normas bibliotecarias. Si estas
herramientas se ponen a disposición de otros centros, entonces se puede hablar de
cooperación bibliotecaria en materia de recursos profesionales o técnicos.
Internet también incide en este aspecto de la
cooperación, ya que muchas bibliotecas están poniendo en línea documentos de trabajo(27), normas de
catalogación(28),
formatos(29),
clasificación(30),
tesauros(31), etc.
Es decir, herramientas de trabajo cotidianas de indudable valor. Lo mismo ocurre con
aspectos relativos a sistemas operativos, programas de gestión automatizada de
bibliotecas, aspectos administrativos, de suministros, ofimáticos o de cualquier otro
tipo no profesional.
Las bibliotecas están poniendo a disposición de otras
bibliotecas instrumentos con las que apoyarse en su trabajo. De esta manera es más
sencillo realizar tareas como la catalogación compartida o el control de autoridades, por
ejemplo. Y eso es cooperación bibliotecaria.
3.7. Nuevos servicios
Internet está dando lugar a nuevos servicios y a la
posibilidad de realizar de manera distinta servicios tradicionales. Quizá una de las
aplicaciones más novedosas de Internet es el uso de redes locales de CD-ROM. Distintas
bibliotecas, por lo general pertenecientes a la misma institución, comparten una red de
CD-ROM que puede ser consultada por cualquiera de los usuarios de esa red. Las
bibliotecas, especialmente las universitarias, ofrecen esta posibilidad, a la vez que
preparan fichas y guías de uso(32) consultables en
línea para que se pueda obtener el máximo rendimiento de los discos adquiridos.
El acceso electrónico al documento, tema ya tratado en un
punto anterior, también puede considerarse como un nuevo servicio, ya que el sistema de
búsqueda de información es novedoso, así como el procedimiento de solicitud de los
documentos. En la misma categoría se incluirían los servicios de alerta y D.S.I., el
envío de boletines de adquisiciones y sumarios o la comunicación directa con el usuario
para indicarle vencimiento de plazos de préstamo, disponibilidad de obras reservadas,
etc.
Un nuevo servicio que ha sido posible gracias a Internet es
facilitar al usuario la consulta a documentos de publicaciones electrónicas, a las que
está suscrito el centro. El personal bibliotecario prepara unas páginas web en las que
facilita al usuario la relación de publicaciones a las que puede acceder desde su
terminal, éste realizará la consulta de manera independiente y podrá consultar los
artículos que considere de su interés(33). Existen
distintas empresas que facilitan este servicio que, por lo general, es caro y debe ser
abordado por una red de bibliotecas, de ahí que se haya incluido como una muestra más de
la cooperación interbibliotecaria.
3.8. Formación y desarrollo
profesional
Otra de las muestras tradicionales de la cooperación entre
bibliotecas es la organización de actividades de formación y actualización profesional.
Para obtener el máximo rendimiento de los cursos destinados a preparar al personal es
conveniente que estos fueran recibidos por el mayor número posible de profesionales. De
este modo se optimizan los gastos que hubiese generado el curso. Muchas redes de
bibliotecas, como es el caso de REBIUN, organizan cursos de formación continua para el
personal de las bibliotecas pertenecientes a la red, siendo incluso un aspecto contemplado
en los estatutos de esta red cooperativa.
Internet ha facilitado que se programen cursos y que estos
se pongan en línea(34),
tanto de temas profesionales como de cualquier otro tipo (sobre todo informáticos), para
que los trabajadores de las bibliotecas puedan adquirir los conocimientos que posibiliten
desempeñar correctamente las tareas profesionales. Como ya se dijo anteriormente, el
hecho de que una biblioteca ponga en línea materiales de formación está implicando su
voluntad de cooperación con el resto de las bibliotecas a las que pueda interesar esa
información.
La aparición en Internet de las publicaciones
electrónicas y otros documentos virtuales especializados en Biblioteconomía también
suponen un elemento más favorable a la preparación técnica de los profesionales,
además de ser otro aspecto que hay que incluir dentro de la cooperación entre centros
bibliotecarios. Del mismo modo que se han desarrollado versiones electrónicas de revistas
tradicionalmente impresas, también se han creado publicaciones exclusivamente para
Internet. Esto ha ocurrido tanto en Biblioteconomía como en cualquier otro campo de la
ciencia(35).
3.9. Investigación y proyectos
conjuntos
El desarrollo de una ciencia radica en la investigación
que se realice de la misma. La Biblioteconomía cuenta con un grupo de investigadores que
estudian los distintos aspectos que componen esta disciplina. Entre estos investigadores
juegan un papel destacado los profesionales de las bibliotecas, quienes estudian los
problemas comunes para encontrar soluciones conjuntas. La cooperación en la
investigación se demuestra en el momento en que varios profesionales trabajan
coordinamente en un mismo tema, con el objetivo final de compartir los resultados. Este
tipo de colaboración suele plantearse de manera informal, sin convenios previos, ya que
sólo se busca difundir soluciones útiles para las bibliotecas participantes en el
estudio, aunque las conclusiones de la investigación puedan ser también extensibles al
resto de la comunidad bibliotecaria.
Internet está facilitando también la tarea de los
investigadores. Múltiples y sencillas son las posibilidades para que un equipo
investigador se comunique entre sí: correo electrónico, grupos de noticias, listas de
distribución específicas, chat, etc. son medios rápidos de comunicación. No hay que
olvidar que una comunicación fluida es fundamental en cualquier equipo de investigación.
Además de las posibilidades de comunicación, Internet ofrece, asimismo, distintos
sistemas para el envío de documentos: archivos enlazados a los mensajes de correo
electrónico, transferencia de ficheros mediante FTP o puesta en línea de páginas web
son medios rápidos y eficaces de envío de información. Mediante cualquiera de estos
procedimientos los miembros de un equipo de investigación pueden difundir sus estudios y
ponerlos en línea para que puedan ser utilizados por quienes lo deseen(36).
Un elemento importante de la cooperación es la
realización de proyectos conjuntos entre bibliotecas. Por lo general, las bibliotecas o
las instituciones de las que dependen abordan proyectos para elaborar instrumentos de
trabajo, catálogos colectivos, publicaciones, normas, estadísticas, planificación de
servicios, desarrollo de softwares, organización de actividades formativas, programación
cultural, etc. Internet, por los mismos motivos que se apuntan párrafos atrás, ayuda a
la realización de estos proyectos, ya que facilita el intercambio de informaciones y la
transferencia de documentos.
Dentro de los proyectos de cooperación bibliotecaria que
se desarrollan a través de Internet merecen especial atención varias iniciativas. En
primer lugar, el uso que están haciendo de la red los distintos consorcios o redes
formales. Los consorcios están encontrando utilidades para desarrollar sus objetivos y
sus proyectos utilizando la red (Boada, 1997). El préstamo interbibliotecario, la
formación de bases de datos y catálogos colectivos, adquisición compartida, diseño y
mantenimiento de páginas web comunes, etc. son actividades que los consorcios desarrollan
de manera ágil empleando Internet(37).
Una segunda iniciativa de cooperación digna de destacar es
el Programa Telematics for Libraries de la Unión Europea(38). Desde hace años
las autoridades europeas convocan ayudas para la realización de proyectos que persigan la
inclusión de las telecomunicaciones en los distintos ámbitos de la sociedad. Las
bibiotecas europeas se ven beneficiadas de este programa, al que se han acogido ya más de
70 proyectos paneuropeos, orientados hacia objetivos muy distintos: formación de usuarios
y profesionales, reunión de colecciones virtuales, creación de interfaces para la
consulta a catálogos y bases de datos en línea, intercambio de documentos, etc. Sin
duda, ejemplos claros de colaboración interbibliotecaria con Internet como telón de
fondo.
3.10. Información propia
Se ha dejado para finalizar un último elemento favorecedor
de la cooperación entre bibliotecas. Las distintas bibliotecas y colectivos
bibliotecarios están poco a poco incorporando información propia a la ingente cantidad
de documentos que existe en la actualidad en la red. Las bibliotecas, los consorcios, las
asociaciones profesionales o las instituciones que mantienen bibliotecas poseen páginas
web sobre las mismas que informan de su localización, servicios, actividades,
reglamentos, fondos y de cualquier otro aspecto que se considere oportuno, además de
poner en línea su catálogo.
A priori con las páginas web de las bibliotecas no se
pretende más que estar presente en Internet y ofrecer información a los usuarios
potenciales, que además, en este sentido, pueden denominarse también usuarios virtuales.
Pero, a la vez que que se aporta información, pretendiéndolo o no, se está ayudando a
otras bibliotecas en cuanto al diseño de sus páginas y, sobre todo, en cuanto a la
prestación de servicios. En Biblioteconomía es lícito y aconsejable copiar
experiencias. Si una biblioteca ha desarrollado con éxito un nuevo servicio, ha
organizado una actividad que ha sido bien recibida o ha desarrollado cualquier acción que
se considere útil, las demás bibliotecas pueden y deben tomar ejemplo y realizar actos
similares. Ahí reside el interés cooperativo de la información que sobre sí mismas
ponen en línea las bibliotecas.
Al igual ocurre con las instituciones y las asociaciones
profesionales. Estas entidades organizan cursos de formación, jornadas, conferencias o
grupos de trabajo que están a disposición de los profesionales. Con el hecho de
difundirlas públicamente están cooperando con la profesión. En esta idea se incluyen
también los boletines informativos y las publicaciones electrónicas que realizan estas
instituciones(39).
Como se decía antes, por el motivo de ofrecer esas informaciones a todos los interesados
se está contribuyendo a la cooperación entre profesionales.
4. Internet: un principio, un medio,
un fin
En los apartados anteriores se ha intentado mostrar los
aspectos en los que Internet facilita la cooperación entre bibliotecas o entre personal
bibliotecario, entendiendo cooperación como cualquier tipo de colaboración que ayude al
desarrollo profesional bibliotecario. Queda demostrado que Internet está facilitando que
los bibliotecarios intercambien experiencias y compartan productos y servicios.
Ahora bien, la implicación de Internet en la cooperación
bibliotecaria dependerá de si ya existía colaboración previa entre las bibliotecas.
Muchas de las actividades cooperativas que hoy se están realizando se iniciaron cuando
Internet comienza a implantarse, es decir, Internet es el principio de esa cooperación.
Por otra parte, las redes cooperativas que ya existían antes, sobre todo las que basaban
su existencia en un programa de gestión de bibliotecas común, utilizan Internet como un
medio; únicamente han variado los protocolos y sistemas de comunicación, en definitiva
la tecnología, pero Internet no es más que un intermediario que ha simplificado la
comunicación entre los centros participantes, además de favorecer la creación de nuevos
servicios. Por último, se están llevando a cabo multitud de experiencia de cooperación
cuyo objetivo final es la propia red: Internet como fin. Este tipo de colaboración reside
sobre todo en la selección y descripción de recursos técnicos, tanto de cara a los
usuarios como a los propios trabajadores.
Sea un principio, un medio o un fin Internet está
resultando plenamente beneficioso para las bibliotecas en general y para la cooperación
bibliotecaria en particular. Como conclusión se podría decir que las ventajas que
presenta Internet en cuanto a la colaboración interbibliotecaria se resumen en:
- ventajas económicas: el ahorro económico ha sido
siempre un factor fundamental en la cooperación bibliotecaria. Internet reduce costes en
la comunicación y en el envío de documentos. Muchos de las actividades cooperativas
(catalogación, suministro de documentos, adquisición, .etc.) ahorran gastos si se
realizan a través de Internet.
- ventajas temporales: el tiempo es oro, como dice la
sabiduría popular. El ahorro de tiempo supone también ahorro económico. La inmediatez
de las comunicaciones y la transferencia de archivos supone que el personal pueda
rentabilizar su trabajo y sus esfuerzos.
- ventajas informativas: en Internet hay más documentos y,
posiblemente, de mayor calidad. La red es una gran fuente de información, una gran
colección de referencia. En Internet hay páginas multidisciplinares, fáciles de
localizar y fáciles de consultar. Cualquiera puede incluir información y cualquiera
puede utilizarla, ése es la principal característica de Internet en cuanto a la
compartición desinteresada de datos.
- ventajas organizativas: la tecnología de comunicaciones
sobre la que se asienta Internet permite la creación de redes locales e intranets de gran
utilidad para la cooperación entre bibliotecas de una misma institución. Además
Internet está facilitando el trabajo a los consorcios que utilizan esta red para el
desarrollo de sus objetivos cooperativos.
Puede resultar un tópico celebrar las excelencias de
Internet, sobre todo en estos momentos en que la sociedad se está dejando deslumbrar por
la aldea global virtual. No era ese el objetivo de este trabajo. Simplemente, hay que ser
conscientes de que Internet ha revolucionado el mundo de la información, el mundo de la
comunicación, el mundo en general. Internet afecta a las bibliotecas positivamente,
aunque todavía la investigación está en un punto en que no ha asimilado enteramente las
aplicaciones de la red al trabajo bibliotecario. A lo largo de estas líneas se ha
pretendido reunir las actividades de cooperación bibliotecaria en las que la
Biblioteconomía se ha visto favorecida desde la aparición de Internet, mostrando la
firme convicción de que en este campo, como en el resto de la profesión bibliotecaria,
Internet ha supuesto un avance de singular importancia.
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A CORUÑA. 1997) (1997). Cooperación: realidade e futuro. Santiago: Xunta de
Galicia.
6. Notas
(1) "La cooperación es un
remedio, no una panacea", como recordó J.A. Boissé en la 60 Conferencia General de
la IFLA. (Boissé, 1994). Este autor ofrece una serie de postulados a tener en cuenta en
la cooperación de bibliotecas: "cuando una biblioteca forma parte de una
cooperación ya nunca será la misma", "prepárese para perder autonomía",
"el éxito dependerá del sistema de suministro de documentos", "una vez
establecida una cooperación ya nunca dejará de existir", etc.
(2) Véase por ejemplo: Anglada, 1995;
Tort, 1997; Ponsati, 1997.
(3) Procesales, en cuanto a que la
cooperación es un proceso; contractuales, porque se basa en convenios y económicas,
porque busca la reducción de gastos.
(4) La relación que aquí se expone es
una traducción libre y resumida realizada por los autores del artículo.
(5) Esto ocurre, por ejemplo, en las
Bibliotecas Públicas del Estado.
(6) Directorio de correo electrónico
de profesionales de documentación y bibliotecas en España: http://www.cindoc.csic.es/prod/direc1.htm
(7) Directorio IWE de Bibliotecarios
Documentalistas: http://escher.upc.es/info/diriwe.htm
(8) ¿Quién es quien en información y
documentación en España?: http://olivo.csic.es:4500/ALEPH/spa/MAR/QEQ/Quien/FILE/base-info
(9) Listas de distribución de RedIRIS:
http://www.rediris.es/list/list-nac.es.html
(10) Tile.net/ Listserv: http://www.tile.net/lists/
(11) Listz: http://www.liszt.com/
(12) CataList, the official catalog of
LISTSERV lists: http://segate.sunet.se/lists/listref-eng.html
(13) Véase como ejemplos: Reference
desk: http://www.eurekalert.org/resources/definitions.html,
Obras de referencia electrónicas: http://bpval.bcl.jcyl.es/Virtual/Referencia.html
y My Virtual Reference Desk: http://www.refdesk.com/outline.html
(14) Tres buenas recopilaciones
españolas de motores y otros sistemas de búsqueda son: GOBIB: http://www.prisa.es/gvbsq/gobib.html,
AAA...buscar: http://www2.nora.es/home/francasa/
y Herramientas de búsqueda en Internet: http://exlibris.usal.es/~rvaquero/robot.htm
(15) Como índices de recursos más
utilizados internacionalmente cabe citar: The Argus Clearinghouse: http://www.clearinghouse.net/, Galaxy: http://galaxy.einet.net/ y BUBL: http://bubl.ac.uk/link/
(16) La mayoría de las bibliotecas,
en especial las universitarias y las especializadas, elaboran selecciones de documentos
hipertexto para sus usuarios. Algunos ejemplos pueden encontrarse en: Biblioteca General
de Humanidades (CSIC): http://www.csic.es/cbic/BGH/recinter.htm
, Universitat de Barcelona: http://www.bib.ub.es/bub/internet.htm
y Universidad Complutense de Madrid: http://www.ucm.es/bucm/05.htm
(17) Son numerosas las editoriales,
distribuidores y librerías presentes en Internet. Puede encontrarse una relación
internacional: http://www.library.vanderbilt.edu/law/acqs/pubr.html
y un directorio de editores españoles en http://www.megalibro.com/Editoria.htm.
Asimismo, los Puntos de Información Cultural del Ministerio de Educación y Cultura
permiten la consulta a su base de datos de editores: http://www.mcu.es/pic/spain/EDIT.html
(18) La más importante es Amazon:
Amazon: http://www.amazon.com/ . Algunas españolas
son: Libronet: http://www.libronet.es/ ,Libropolis: http://www.libropolis.com/ , LibroWeb: http://www.libroweb.com/ y Megalibro: http://www.megalibro.com/
(19) Acqweb: http://www.library.vanderbilt.edu/law/acqs/acqs.html
(20) Internet está dando lugar a
redes bibliotecarias cuya única relación formal es participar en un catálogo colectivo.
En España el ejemplo más evidente es RUECA: http://www.baratz.es/RUECA/
(21) Como directorio internacional de
bibliotecas está Webcats: http://library.usask.ca/hywebcat/
. Como directorios de bibliotecas españolas: Bibliotecas y centros de documentación en
RedIRIS: http://www.rediris.es/recursos/bibliotecas/
y Bibliotecas españolas ... y de todo el mundo: http://www.unileon.es/dp/abd/bibliot.htm;
este último incluye además bibliotecas nacionales y directorios de bibliotecas de todo
el mundo.
(22) La Biblioteca Nacional española
informa de este servicio en: http://www.bne.es/prest.htm
(23) Existe una completa relación de
bibliotecas españolas que facilitan las obras en préstamo interbibliotecario, donde se
ofrecen datos completos de los responsables y la normativa a seguir. Su URL es: http://www.upf.es/bib/pinter/index.htm
(24) Por ejemplo The British Library
Document Supply Centre: http://minos.bl.uk/services/bsds/dsc/
(25) Tal es el caso de EbscoDoc: http://www.ebscodoc.com/ , FirstSearch (OCLC): http://www.oclc.org/oclc/menu/fs.htm y
SwetsNet: http://www.swetsnet.nl/
(26) Últimamente se han desarrollado
distintos sistemas de suministro de documentos, como es el caso de Ariel: http://www.rlg.org/ariel.html y Adonis: http://www.adonis.nl/
(27) Pueden verse, por ejemplo, los
documentos de trabajo de la Biblioteca de la Universidad Complutense en: http://www.ucm.es/BUCM/Publicaciones/
(28) Lugares de indudable interés
para catalogadores son Cataloging Oasis: http://macfadden.mit.edu:9500/colserv/cat/
y Cataloguing Internet Resources: http://www.fis.utoronto.ca/library/cir/catnet.htm
(29) Los formatos USMARC pueden
encontrarse en Cataloger's Reference Shelf: http://www.tlcdelivers.com/tlc/crs/CRS0000.htm
(30) Una guía de la Clasificación
Decimal Dewey puede encontrarse en: http://www.oclc.org/oclc/man/9353pg/9353toc.htm
(31) Como ejemplo de tesauros en
línea y recursos sobre tesauros está la página Web Thesaurus Compendium: http://www-cui.darmstadt.gmd.de/~lutes/thesauri.html
(32) En España es común que las
universidades elaboren páginas web con información detallada de los CD-ROM que poseen:
temática, cobertura cronológica, sistema de consulta, etc. Ejemplo de ello son el
Servicio de Acceso a Bases de Datos de la Universidad Carlos III de Madrid: http://www.uc3m.es/uc3m/serv/BIB/bd/info/infosabd.html
o las páginas de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza: http://wzar.unizar.es/doc/buz/basesdatos.html
(33) El Servei de Biblioteques de la
Universitat Autònoma de Barcelona dispone de este servicio: http://www.bib.uab.es/project/remjour1.htm
(34) En línea es posible encontrar
distintos cursos impartidos por o para el personal bibliotecario: Curso sobre Tecnologías
de la Información en la Biblioteca Pública: http://www.unileon.es/dp/dph/recursos/bibdoc/leon.htm
, Internet para bibliotecas y centros de documentación: http://www.uv.es/biblios/cursos/CURSET2.HTM
(35) Pueden localizarse publicaciones
electrónicas en directorios como: E-zine: http://www.meer.net/~johnl/e-zine-list/
o New Jour: http://gort.ucsd.edu/newjour/ Directorios
internacionales sobre publicaciones electrónicas de Biblioteconomía y Documentación son
el que realiza PICK: http://www.aber.ac.uk/~tplwww/ej/ot2.html
y el elaborado por la Unión Europea: http://www2.echo.lu/libraries/en/journals.html
(36) Un ejemplo son los documentos de
trabajo de CODIBUCE/REBIUN, que pueden ser consultados en: http://www.bib.ub.es/bub/5bd7.htm
(37) La relación más completa de
catálogos colectivos y consorcios de bibliotecas con información en Internet está en: http://consorci.upc.es/consorci.htm
(38) La información completa de este
programa: proyectos, temáticas, participantes, fechas de realización, resultados, etc.
puede ser consultada en: http://www2.echo.lu/libraries/en/libraries.html
(39) Buenas muestras son las
publicaciones: Correo bibliotecario: http://www.bcl.jcyl.es/correo/
y Métodos de información: http://www.uv.es/cde/mei/ .
Como ejemplos de boletines informativos que pueden consultarse en línea están: Clip,
realizado por SEDIC: http://www.sedic.es/framebol.html
y Biblioteca Informacions, del Servei de Biblioteques de la Universitat Autonoma de
Barcelona: http://www.bib.uab.es/bib-inf/bib-inf.htm |